Mermelada de higos blancos

El final del verano nos trae una «fruta» deliciosa, los higos. Te preguntarás por que he escrito la palabra fruta entre comillas, y es que los higos realmente no son una fruta, sino una flor.

Los higos tienen una historia muy curiosa. En primer lugar deberías saber que técnicamente no son una fruta sino que una infrutescencia (un conjunto de frutos). Y en segundo que necesitan de una sacrificada avispa para reproducirse, insecto que muere dentro del higo.

En palabras simples los higos son una especie de flores invertidas que florecen dentro de esa gran vaina que conocemos como higo. Cada flor produce un único fruto de cáscara dura y una sola semilla llamado “aquenio”. El higo está formado por múltiples aquenios, que son los que le dan esa textura crujiente tan característica. Por lo tanto, cuando nos comemos un higo, nos estamos comiendo cientos de frutos.

Hoy vamos a elaborar una deliciosa mermelada de higos blancos. Veamos los ingredientes y cómo prepararla.

Elegiremos los frutos más maduros de la higuera que son los que más contenido de azúcar tienen y que revisaremos que estén en su punto.

INGREDIENTES PARA LA MERMELADA:

    • 1 kg de higos*
    • 330 g de azúcar
    • Zumo de un limón

* Ten en cuenta si vas a preparar la mermelada incluyendo la piel o no. Yo he dejado la piel a los higos más maduros pero he retirado la mayoría de piel. Lo que te recomiendo es que peses la fruta tal cual la vayas a cocinar.

ELABORACIÓN:

La elaboración de la mermelada casera, si bien se puede hacer de formas rápidas, requiere de paciencia si queremos obtener el mejor resultado.

Lo primero que haremos será lavar bien los higos en un escurridor. Si no vaís a usar la piel, como es mi caso, podríamos obviar este paso.

Seguidamente los introduciremos en una cazuela partidos por la mitad, o a cuartos junto con el azúcar y el zumo del limón. Mezclaremos bien con la ayuda de una cuchara o espátula, y taparemos la cazuela dejando que macere todo junto durante 12 horas (si hace mucho calor, yo meto la mezcla en la nevera).

Como he dicho una buena mermelada requiere de paciencia y el motivo de este tiempo de maceración es el de que se potencie el sabor de la fruta. En este punto quiero añadir que si bien las medidas clásicas para elaborar una mermelada suelen ser el mismo peso o la mitad de éste en azúcar que de fruta, para los higos, que tienen un alto contenido glucémico cuando están bien maduros yo prefiero aligerar la carga de azúcar a 1/3 del peso de la fruta obteniendo una mermelada más saludable y equilibrada. Esto no va a comprometer la posterior conservación.

Transcurrido el tiempo de maceración procederemos a preparar la mermelada llevando al fuego la cazuela con la fruta macerada junto al azúcar y el zumo de limón. Llevamos a ebullición sin dejar de remover y cuando observemos que empieza a burbujear, coceremos a fuego medio removiendo de vez en cuando durante 20 minutos. Retiramos del fuego y trituramos un poco con una batidora para homogeneizar la mezcla y que sea más fácil de untar cuando la vayamos a consumir, aunque si lo prefieres puedes dejar la fruta sin triturar. Continuamos cociendo otros 20 minutos más y ya tendremos la mermelada a punto de envasar.

CONSERVACIÓN:

Hay que esterilizar los tarros de cristal para una correcta conservación y evitar la formación de bacterias con el peligro que ello supone.

Yo uso una técnica muy fácil que nos evitará hervir los tarros usando el horno (yo hago este paso justo cuando pongo a cocer la fruta). Tendremos ya bien lavamos los tarros y tapaderas. Las tapas las ponemos a hervir durante 15 minutos. Los tarros de cristal los metemos al horno apagado y frío para que no estallen. Seleccionamos la temperatura a 160º y una vez que el horno alcance la temperatura dejamos los tarros dentro durante 15 o 20 minutos. Abrimos la puerta y dejamos que se vayan enfriando.

Una vez elaborada la mermelada, bien caliente y sin dejar que se enfríe, rellenamos los tarros de cristal vertiéndola directamente desde la cazuela. Podéis comprar en ferreterías unos embudos diseñados a este propósito, pero yo me he fabricado uno cogiendo un embudo de plástico y cortando el tubo fino. Hay que rellenarlos casi hasta el nivel de la tapadera para que quede muy poco aire. Cerramos bien fuerte la tapa y dejamos los tarros boca abajo apoyados sobre su tapa en una superficie plana que aguante el calor, de esta manera se forma el vacío en el interior y se conserva, sin necesidad de frío ni nevera, durante un año perfectamente. Cubrimos los tarros con un trapo para que enfríen muy despacio y esperamos 24 horas.

PRESENTACIÓN:

Es importante etiquetar los tarros con la fecha de elaboración e incluso con el número de ellos que tenemos para saber luego los que nos quedan en la despensa. También me gusta añadir en la etiqueta el lugar donde hemos recolectado la fruta.

Por último si queremos dar un toque rústico a la presentación de los tarros, podemos ponerles un sombrero de tela o de papel por encima de la tapa y atarlo con un cordel. Queda muy bonito si vamos a hacer un regalo.

¡Y ahora, a disfrutar de esta magnífica mermelada! No os limitéis a consumirla con la clásica tostada con mantequilla. Está deliciosa como acompañamiento de carne y también con el queso.

SUGERENCIAS:

Si te gusta la canela, puedes poner una ramita en la cocción de la mermelada y le dará un toque único.

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