Es curioso como hay olores que puedes amar u odiar según en qué etapa de la vida te encuentres. Ayer iba paseando y llegó hasta mi pituitaria amarilla la fragancia a almendro con las almendras ya a punto de recoger. No es la misma fragancia la del almendro en flor que cuando ya están las almendras preparadas para ser recogidas. Por momentos, regresé a mi infancia y adolescencia.
En mi familia siempre hemos tenido almendros y la recogida de la almendra se hace entre finales de agosto y principios de septiembre. Cuando era niño ayudaba a mis padres y abuelos a recoger la almendra. Era una actividad que nos reunía a las diferentes generaciones de la familia. Como digo, cuando ésta ya está a punto para ser recogida del árbol emite un olor muy característico. La piel verde que envuelve la cáscara se abre y se seca y en ese proceso emana como digo un olor peculiar.
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